lunes, 6 de julio de 2015

Hombres G, 30 años después

Yo no iba a hacer un post de los Hombres G. Yo iba a ir con Emma y Lucía a un concierto a recordar tiempos mozos y echarnos unas risas pero he vuelto tan impresionada que tengo que contártelo.


Y no te lo cuento en un momento cualquiera. Estoy sentada escribiendo a las dos y media de la mañana, recién llegadita del concierto. Porque estas cosas, o se hacen en caliente, o no se hacen.


Éste era mi tercer concierto de Hombres G. En el primero debía de tener yo unos 12 años, o sea año 87, de hecho celebré en él mi cumpleaños. Fui con mi prima y una amiga y, exceptuando Enrique y Ana, nuestro primer concierto de verdad. Nos llevó mi padre y nos recogió a la salida. Nada de primeras filas, nada de lanzar sujetadores (de hecho, no creo ni que usara sujetador), comportamiento modélico pero una de esas noches que recuerdas toda tu vida porque sientes una mezcla de "flipo-con-estar-viendo-a-David-Summers-ahí-al-lado" con "qué-madura-y-cosmopolita-soy-que-vengo-a-conciertos".


Un par de años después volví a verlos en directo. Curiosamente recuerdo menos detalles aunque seguro que flipé igual o más que en primero. Entre uno y otro hubo horas y horas de escuchar sus canciones, de rebobinar mil veces la cinta de cassette para copiar las letras y después aprenderlas. Porque claro, ahora, si uno quiere saber una letra, lo busca en google y por arte de click tiene letra y canción, pero antes había que currárselo. Eso, si tenías el cassette. Porque, si no lo tenías, estabas obligado a escuchar la radio y grabar la canción en un cinta virgen cagándote en toda la familia del locutor si no dejaba de hablar antes de que empezara.

Los Hombres G fueron la banda sonora de mi preadolescencia pero pronto quedaron aparcados en favor de otras músicas con, reconozcámoslo, mejor calidad. Pocas fueron las ocasiones en que volví a escucharlos, salvo en los momentos revival de cualquier garito que se precie. Y seguramente eso fue lo que hizo que el concierto de hoy me haya impactado hasta el punto de tener que correr a contártelo a estas horas.



Porque el concierto de hoy me ha hecho retroceder de golpe casi 30 años. Me ha hecho volver a una época en la que no sabíamos ni lo que era un teléfono móvil, internet no se le había ocurrido a nadie y donde lo más molón era tener un ford fiesta blanco. Una época en la que todo lo que yo sabía de marcapasos era que Marta tenía uno y que le animaba el corazón, una época de hombreras y uniformes de colegio.


Hoy he vuelto a encontrarme con muchos amigos de esa época, fue interesante ver cómo ha tratado el tiempo a unos y otras. Cambiamos las conversaciones sobre el chico que te gusta por las preguntas sobre los niños y el trabajo pero en el fondo continuamos siendo parecidos. Seguimos disfrutando como antes o más porque ahora lo hacemos con la avidez de quien sabe que puede tardar tiempo en volver a tener una noche como ésta.



Volví a casa pronto, como decía una amiga para poner las piernas en alto, y me encontré a un pequechiño ocupando mi sitio en la cama. Me dio un tirón en la espalda que casi me deja en el sitio mientras lo llevaba a su cuarto. Bofetada de realidad en toda regla. Y me di cuenta de cuánto había cambiado todo. Eso sí, en los conciertos de Hombres G se siguen tirando sujetadores.  Porque hemos crecido, sí, pero tenemos unos principios...

5 comentarios:

  1. Y ahora guardia toda la tarde en urgencias! Uff, cómo os admiro! No era plan saludar tal y como estaba el panorama, pero me encantó ver a la doctora más estilosa del Marcide. Me recuerdas a las ilustraciones de Lucía Be, tan dulce y etérea...como en una nube!. Aquí una fan de ese grupito blogueril tan majo!

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  2. No me cabe duda de que eres la doctora más estilosa... y orgullosa de ser tu amiga !!
    Lo pasé genial, muchos besos,

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  3. que recuerdos!!! me pasa un poco como a ti no son mis preferidos pero tantos recuerdos que me encanta escuchar su musica!! besos

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