jueves, 15 de diciembre de 2016

Memorias de África

¿Cómo se puede poner por escrito lo que sientes después de los 15 días más intensos de tu vida? Buffff. Llevo ya un par de semanas intentando escribir este post pero se me ha hecho bola. No quise empezarlo justo a mi llegada porque tenía un remolino de sensaciones que necesitaba que se aclararan antes de poder ponerlas por escrito. Pero ahora me está costando muchísimo arrancar...



Las primeras horas en España a la vuelta fueron de vértigo: subidón total al reencontrarte con la familia y los amigos y, sobre todo, con los niños mezclado con la pena de despedirte de los que fueron tu familia durante 15 días. Pero el cansancio físico y mental, y el darte cuenta de que el mundo sigue siendo muy parecido a como lo dejaste antes de irte, hacen que caigas en picado.

Es curioso el "efecto África"; mientras estás allí, se establece una especie de bloqueo mental que te permite convivir con la miseria más absoluta con total normalidad. Evidentemente, eres consciente de las diferencias con nuestra cómoda vida occidental, pero las asumes con naturalidad. Todo el mundo te dice, tuvo que ser muy duro ver todas esas cosas...sí, claro. Pero creo que todos tenemos tanto miedo de eso, que te preparas psicológicamente para centrarte en todo lo positivo que vas a hacer. Es inevitable que se te llenen los ojos de lágrimas en muchas ocasiones pero aprendes a bloquearlo para poder ser lo más útil posible. "No hemos venido aquí a llorar, hemos venido a ayudar".



Y es que pese al sufrimiento con el que convive este continente, África está llena de luz. Es color y esperanza. Y toda una lección de resistencia para Occidente. Sin entrar en consideraciones políticas y en la vergüenza que he sentido en tantas ocasiones durante mi estancia allí, comprobando que la falta de voluntad de los países ricos es lo que impide que se solucionen muchos de los problemas que hacen que sigan existiendo los países en vías de desarrollo, he vuelto de mi viaje mucho más feliz de lo que fui.

África me ha enseñado muchas cosas. Allí aprendí cómo se vive disfrutando del presente sin pensar en el futuro, me quedó claro que la felicidad  tiene poco que ver con el dinero, que oír la carcajada de un niño que juega con sus amigos con un simple globo es la mejor banda sonora, que la dignidad viene de nacimiento y nadie puede pisotearla. Que con muy poco se puede hacer mucho, que las duchas en agua caliente están sobrevaloradas y que para comunicarse sólo hacen falta los ojos, las manos o el corazón.


Que hay alguna gente mala en el mundo, mucha, pero que los buenos somos más aunque no salgamos en la prensa. Que por más que lo intentemos, ni en siete vidas conseguiremos bailar como ellos (y además no sé si nuestro corazón aguantaría. ¡Madre mía! ¡Qué ritmo!). Que el vestido que una senegalesa luce como la Reina de Saba, puesto en ti te hará parecer Carmen de Mairena en sus peores momentos. Que si le dices a un modisto senegalés, mi vestido que sea sencillo, te llenará de volantes que ni en la feria de Abril. Y tengo pruebas de las dos últimas afirmaciones.


Allí también aprendí que en dos semanas puedes formar otra familia. Que hay gente muy loca, muy cerca de ti aunque no la conozcas, que está dispuesta a invertir su tiempo y su dinero en intentar hacer el mundo un poco mejor. Yo conozco a unos cuantos. Que pese a las dificultades, a las limitaciones de financiación de un proyecto como el nuestro, cada año casi 3000 personas vienen a nuestra consulta. A nivel macroeconómico no tiene ninguna repercusión, somos el aleteo de una mariposa; a nivel micro, no tengas ninguna duda, somos el tsunami.


Me vas a permitir terminar este post dando las gracias:

A Mito en primer lugar, alma mater de este proyecto y la mejor persona que conozco. Es un pajarito sabio que nos engancha a esta aventura
A David, por decirme que sí una vez más.
A Antón y Anxo, que entendieron la última locura de su madre sin quejarse ni un momento.
A Teresa, Lola, Olaya, Jorge, Patri, Alba, Maite, Elba, Violeta y Alba por formar parte de la familia CC16. No puedo imaginar compañeros mejores y os echo de menos cada día.
A Aissatu, Man Diara, Manjari, Dominique, Marie, Bebe, Fatou, Basil y todos y cada uno de los que hicieron posible un año más nuestro proyecto. Yereyef!!
A Cris y Luis por toda la intendencia y el trabajo pre. Por esa caja mágica de donde salían los regalos más profesionales. Pas de sal mon ami!
A todos los que forman la familia Ecodesarrollo Gaia que desinteresadamente siguen trabajando en conseguir que el proyecto siga adelante. Y a Ana que consigue que, a veces, los buenos les ganen a los malos y salgan en la prensa.
A la azafata de cara enfadada que hizo la vista gorda con el exceso de kilos de equipaje repletos de medicinas.
A todos los que nos dijistéis que no. Hacéis que valoremos mucho más a los que dijeron que sí.
A todos y cada uno de los amigos que recogieron o compraron medicamentos, que se interesaron por nuestro proyecto y lo compartieron, nuestro granito de arena es mucho más grande gracias a vosotros. Os necesitamos para que esto siga en marcha así  que os invitamos al concierto que se celebrará este sábado en Coruña, a colaborar con la fila 0 o a hacer una donación aquí. El enlace sigue activo y con darle al click puedes ayudarnos.




7 comentarios:

  1. Que buen trabajo haces Lo!!! Enhorabuena!!!

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  2. Qué bonito todo lo que cuentas.
    Tiene que haber sido una experiencia maravillosa.
    Un abrazo y gracias por ir y contarlo.

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  3. Ya lo he leído como siete veces ;)
    Qué bien lo cuentas. Parece que me hayas leído el pensamiento solo que yo no sé expresarlo así de bonito.
    Ahora cuando voy a trabajar miro a mi izquierda buscando una rubita de gafas de peto amarillo :)
    PD: estoy por ir a los gimnasios a avisar de que cambien zumba por baile senegalés...eso es cardio y lo demás son tonterías.
    Beso grande! ❤️

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  4. Gracias Lorena, por compartir tu experiencia, de la mejor forma que se puede compartir: de corazón a corazón.
    Y enhorabuena por haber sido parte de ese tsunami tan necesario en el mundo!!!


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  5. Lorena, también te doy las gracias por compartir tu experiencia. Como dices tú, espero que las buenas acciones sigan superando a las malas, y que la solidaridad supere a la indiferencia y el mirar hacia otro lado con respecto a estos países. Un abrazo.

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  6. qué precioso todo lo que cuentas. sigo viendo tu blog. besos desde Málaga

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