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viernes, 3 de abril de 2015

El café de los viernes

Una semana más llegamos al viernes y, aunque estos días he estado un poco ausente de las nubes debido a motivos profesionales (un montón de guardias seguidas en mi trabajo de verdad), no quería dejar de invitaros hoy a nuestro café semanal. Y, como salgo de guardia, el café va a acompañado de tostada con tomate y aceite, mi desayuno regalo después de muchas horas de trabajo.




























Con vuestro permiso, el café de hoy va a tener dos invitadas especiales. Mi hermana María y mi amiga Yoli. Pero, por supuesto, hay para todos, empezamos?

Si estuviéramos tomando un café os contaría que conozco a Yoli desde hace 14 años. Fuimos compañeras mientras realizábamos la especialidad y, ahora que la vida profesional nos ha llevado por caminos diferentes, seguimos siendo amigas. Es una de las mejores personas que conozco, desde luego la más buena. Cariñosa y trabajadora como la que más. Nunca piensa mal de nadie y es amiga fiel que siempre está ahí. Nos vemos mucho menos de lo que nos gustaría, de vez en cuando quedamos para desayunar, pero justo hace un par de días quedamos para cenar. Con la disculpa de que estaba pasando unos días en Coruña otra de nuestras amigas (Bea, ya sales en mi blog; la fama te perseguirá...) organizamos una cena. Fue una cena tranquila, solas las tres. Una de esas cenas en las que hablas de todo y te pones al día, hablamos de maridos, de niños, de trabajo...Yoli me comentó que seguía el blog puntualmente y que no se perdía el café de los viernes. Que le hacía estar más cerca de mí, como si nos viéramos todas las semanas. Y yo, si mi Yoli me dice que le gusta mi café, pues le preparo uno, faltaría más. Aquí lo tienes. Espero que te guste y que sigamos compartiendo muchos más en directo.

Si estuviésemos tomando un café, os diría que también hace 3 días ha sido el cumpleaños de mi hermana. 35 años ya. Creo que mis primeros recuerdos de infancia son relacionados con ella. Yo tenía 4 años y medio cuando nació y recuerdo como si fuera hoy el día que me llevaron a verla. Fuimos a El Pote, un centro comercial que había en la ciudad a comprar una muñeca. Supongo que mis padres tenían miedo de que tuviera celos y, para compensarme, me compraron la muñeca. La verdad es que esa muñeca fue siempre de mis favoritas y los celos nunca aparecieron. Todo lo contrario. Desde que nació, adopté a mi hermana casi como una hija. Me encantaba cuando venía mi madre a recogerme al cole con ella, molaba mucho eso de presumir de hermana. Por supuesto, llevándonos casi cinco años, también tuvimos nuestra época de sombras; la mezcla de adolescente chulita (ésa era yo) y niña de EGB (mi hermana) casi nunca funciona. Hubo un tiempo en que mi mayor ilusión era tener cuarto propio y no compartirlo con nadie pero, con los años, me alegré muchísimo de no haber tenido otra opción. Esas noches de confidencias, esas canciones nocturnas para que se durmiera (su favorita era la canción de la Botilde del Un, dos, tres. Gustos musicales refinados los de las Bembis...), todo eso no lo cambio por nada. Es una de mis personas favoritas del mundo mundial y no pasa un día en que no agradezca tener la suerte de compartir mi vida con ella. Cada vez que mis hijos discuten y dicen que ojalá no tuvieran hermanos les recuerdo mi historia con la tía María. Como dice mi amiga Yoli, un hermano es el mejor regalo que pueden hacerte tus padres. Muchas felicidades hermanita, ojalá sigamos cumpliendo años juntas mucho tiempo más.

Si estuviésemos tomando un café, os diría que estoy leyendo un libro que me tienen completamente enganchada. Esos libros que empiezas y no puedes dejar de leer. Se llama El amor huele a café y es de una autora española llamada Nieves García Bautista. Es una historia coral, con personajes que se van entremezclando y con una cafetería muy especial como hilo conductor. No es una historia rosa, es una historia del amor en todas sus versiones: el amor de un abuelo, el amor de un padre, el amor romántico, el amor de la amistad...Todavía no lo he terminado y espero que el final no me decepcione porque, de momento, es mi libro favorito de 2015.

Si estuviésemos tomando un café, os contaría que, pese a tener que trabajar bastante esta Semana Santa, estoy aprovechando los días libres al máximo. El lunes egg-hunting con Las Lucus (con alguna ausencia...) y nuestros niños, hoy visita a Marcelle y comida-sarao posterior que promete ser un planazo y mañana día en el campo con otros amigos. Pocos días libres pero aprovechados al máximo.

Espero que os haya gustado el desayuno y que tengáis muchos planes para estas vacaciones. Si os apetece os espero En las nubes y me contáis...




5 comentarios:

  1. Esta claro que un hermano es un tesoro y no puedo estar más orgullosa de ti!!!! Recuerdo como si fuera ayer esas noches en las que me cantabas la botilde jajajajajaha!!!!! Por muchos años más juntas hermanita. Te quiero!!!!!

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    1. Esas noches de Botilde son de mis mejores recuerdos. Cuando quieras repetimos!! Jajaja. Un beso enorme!!

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  2. Los hermanos son el mejor regalo que podemos hacer a nuestros hijos. Maravilloso post, como siempre. Besos

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    1. Sin duda Natalia, la mejor herencia de nuestros hijos es que les ayudemos a tener una buena relación con sus hermanos. En mi caso es la amiga incondicional con la que compartir toda la vida. Un beso!!

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  3. HOLA TODO ME PARECE UTIL, LINDO Y DELICIOSO.FELICIDADES. ISABEL

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